Un pasito más en la exploración del Vedantasara
A esta envoltura intelectual que se mueve entre este mundo y el otro mundo y que se deriva de la acción, la experiencia, el placer, el dolor, etc., se la llama el individuo, jiva, relativo.
Dice Sadananda que el jiva es el intelecto en cuanto iluminado por el atman.
Dice también Sadananda que la envoltura intelectual es el vyavaharika jiva, es decir, el individuo relativo o convencional, como si aparte existiera un jiva absoluto, paramarthika. En realidad el jivatman o yo individual es siempre, por esencia, convencional, ya que sólo existe para la mente ignorante.
El jiva es pues lo que captamos del atman por medio del intelecto. Es, por tanto, una idea intelectual. Por consiguiente, el núcleo de la individualidad es una idea: la idea del yo individual. Pero el referente de esta idea es la totalidad del organismo humano, las cinco envolturas del atman: de felicidad, intelectual, de manas, vital y física. Aunque la idea de jiva esté en el intelecto, se refiere a todo el individuo, con sus tres cuerpos: físico, sutil y causal.
De los tres cuerpos del individuo, el cuerpo físico, sthula sarira, es el más pasajero, el que el atman se quita y se pone más fácilmente, como si fuera un abrigo, y que perece y se renueva en cada reencarnación. Los otros dos, el cuerpo causal o karana sarira, y el cuerpo sutil o suksma sarira, existen mientras existe el individuo, lo constituyen durante todo su ciclo transmigratorio. Son pues, el verdadero individuo, sin comienzo y que sólo se extingue con el conocimiento liberador. De estos dos, el cuerpo causal, que es la ignorancia individual, es igual en todos los seres. Así que el verdadero eje de la individualidad es el cuerpo sutil, no en vano también llamado cuerpo distintivo, linga sarira. Y en el centro del cuerpo sutil se halla el intelecto, la sinfonía de todas las ideas, que giran en torno al estribillo constante de la idea de yo.
Así pues, jiva designa en el sentido más estricto la idea de yo; en un sentido intermedio designa el cuerpo sutil o linga; y en el sentido más amplio se refiere al organismo individual en todos los niveles, desde lo más tosco hasta la sutilísima ignorancia que es la causa material de todo lo demás.
Comentario de Pandu:
Podemos ver como en jiva existe una parte claramente perecedera y mutable, efímera, que es el cuerpo físico. Y como la identidad se fragua como una suma de intelecto e ignorancia individual, en el camino de anhelo hacia un conocimiento liberador, hacia un contacto con la Realidad, brahman, hasta una natural disolución de la identidad en él. Cuando conoce el brahman, la individualidad deja de ser necesaria.
Nadie es un extraño, el mundo y tu sois uno.
Insphirados nace bajo el amparo y la bendición de Pujya Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, de cuya luz, entrega y sabiduría bebe este blog. Esta plataforma tiene como humilde pretensión ser un lugar de encuentro, de reflexión y de andadura para todos aquellos que bajo la inspiración de Swamiji han decidido ir en busca de la Verdad. Cada cual al ritmo de sus posibilidades, con mayor o menor acierto, con mayor o menor constancia. Todos son bienvenidos.
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miércoles, 3 de junio de 2026
lunes, 4 de mayo de 2026
Un paso más en la Exploración del Vedantasara
El cuerpo sutil y sus partes
Los cuerpos sutiles son los <<cuerpos
distintivos>> (lingasarirani), que constan de diecisiete partes.
Las partes del cuerpo sutil son: los cinco sentidos, el
intelecto (buddhi), el manas (mente no determinadora), las cinco facultades de
acción y los cinco alientos vitales.
En la base del ser individual (jiva) se halla la ignorancia
individual que es el cuerpo causal (karana sarira), la causa de los otros
niveles de la individualidad. El cuerpo sutil (suksma sarira) es aquella parte
del ser individual que no se percibe directamente por los sentidos: el sistema
de todos los elementos psíquicos y <<energéticos>>. El cuerpo tosco
(sthula sarira) es la dimensión física o perceptible del ser vivo.
Los cinco sentidos son el oído, el tacto, la vista, el gusto
y el olfato.
Literalmente jñanendryia significa <<órgano o
instrumento de conocimiento>>. Son las facultades psíquicas, sutiles, que
nos permiten sentir las sensaciones físicas: sonido (sabda), contacto(sparsa),
forma o color (rupa), sabor (rasa) y olor (gandha); es decir, son los cinco
sentidos clásicos: oído, tacto, vista, gusto y olfato. Sin embargo los nombres
literales de los cinco jñanendryias son: srotra (oído u oreja), tvak (piel),
caksus (ojo), jihva (lengua) y ghrana (olfato). Son pues los nombres de los
correspondientes órganos de los sentidos, a pesar de lo cual se trata de
facultades mentales y no de los órganos físicos de los sentidos porque éstos
pertenecen al cuerpo físico, y no al cuerpo sutil.
Cada sentido está hecho de la parte sattvica o
<<bondadosa>> de uno de los elementos sutiles. Recordemos que en
los elementos sutiles predominaba el constitutivo <<oscuridad>>
(tamas), pero que también tenían algo de los otros dos constitutivos, rajas y
sattva. Las facultades psíquicas -los sentidos, el intelecto y la mente
indeterminada (manas)- Proceden de esta pequeña parte sáttvica o pura de los
elementos sutiles (tanmatras). La diferencia es que cada sentido procede de un
solo tanmatra, mientras que el intelecto y el manas proceden de la parte
sáttvica de todos los tanmatras juntos. Por eso, aunque cada sentido sólo puede
aprehender la cualidad sensible característica del tanmatra del que procede, el
intelecto y el manas pueden trabajas con todas las sensaciones.
Así de la parte sáttvica del elemento éter, caracterizado
por la cualidad del sonido, surge el sentido del oído; de la del aire,
caracterizado por el contacto, surge el tacto; del fuego, caracterizado por la
forma, la vista; del agua, que tiene sabor, la lengua; y de la tierra, olorosa,
el olfato.
Es así el universo? Desde la física moderna hay que
contestar que no. Pero viendo esta cosmogonía como un intento de organizar la
experiencia de lo real, una mirada benévola puede aceptarla como una
clasificación plausible de nuestras experiencias. Y sobre todo, como una
clasificación que puede ser útil para la meditación y, en consecuencia, para
avanzar hacia la experiencia adual, que es la meta del Vedanta.
Si el Vedanta fuera una filosofía, desde un punto de vista
vedántico, habría que dejarlo atrás para avanzar en el camino. Pero el Vedanta
no es una filosofía, sino el final del conocimiento. Las descripciones del
Vedanta sirven para darnos una imagen completa de la realidad en todos sus
aspectos. Si, adaptándolas y reinterpretándolas, podemos mediante ellas tener
una visión de conjunto plausible de la realidad, eso es suficiente. Porque
recordemos que el siguiente paso de la práctica es apavada, la negación de todo
lo que estamos exponiendo.
En consecuencia, caben múltiples interpretaciones plausibles
de la realidad. Lo que importa, no es tanto que sean verdaderas o falsas como
que sean compatibles con la experiencia común y sirvan para orientar nuestra
vida. Cada cual optará por una de ellas según lo que quiera hacer con su vida.
Comentario de Pandu:
Aqui el Vedantasara propone una descripción de la realidad
en clave cosmogónica. Y esa propuesta plantea un contacto con lo real que
podemos asumir como algo que nos remite a nuestra experiencia individual del
mundo. Es decir, una percepción "física" de la realidad que se
produce a través de los sentidos y la sensación que cada uno produce (oído,
vista, tacto, ...) y una aproximación intelectual a esa realidad a través de
una elaboración psíquica en la que todos los sentidos pueden entrar en juego
mezclándose; en la que no es necesaria la experiencia unívoca
estímulo-sensación. En esa experiencia intelectual se produce una elaboración
creativa y subjetiva de la realidad que permite que cada ser individual genere
su "propio universo", hecho desde luego de ignorancia y también de
autoengaño.
domingo, 3 de mayo de 2026
Seguimos con el tema de la ignorancia en el Vedantasara
La Consciencia condicionada por la ignorancia individual se caracteriza por tener un conocimiento limitado, carecer de soberanía, y se la llama <<el muy ignorante>> (prajña) porque ilumina una sola ignorancia.
El alma está esclavizada en samsara, la existencia cíclica y limitada, pero Dios no lo está. Por eso a Dios se le llama Isvara, el Señor, y al alma individual se la llama el prajña, <<el muy ignorante>>.
Cada ignorancia individual tiene tres aspectos: inmanifiesto o latente, manifiesto sutil y manifiesto tosco. Cuando la Consciencia ilumina o es condicionada por la ignorancia individual inmanifiesta, parece hallarse profundamente dormida. Cuando además ilumina la manifestación sutil de la ignorancia individual, parece soñar. Si además ilumina la manifestación tosca de dicha ignorancia, decimos que está despierta.
En esta ignorancia individual, la bondad (sattva) es impura (malina), está mezclada con la actividad (rajas) y con la oscuridad (tamas). El sattva es el constitutivo luminoso, que refleja la luz de la Consciencia, pero ese reflejo no es puro por estar mezclado con rajas y tamas.
A la ignorancia individual, condicionante del alma individual, también se la llama cuerpo causal por ser la causa del sentido del yo; la envoltura de felicidad por estar llena de felicidad y cubrir la Consciencia como una envoltura; el sueño profundo porque todo desaparece en ella, y, por eso mismo, el lugar donde se disuelve la manifestación de los cuerpos tosco y sutil.
La ignorancia individual (vyasti ajñana) es pues el condicionante del alma individual (jiva). Igual que la ignorancia individual es el cuerpo caudal (karana sarira) de Dios, del que procede todo el universo, la ignorancia individual es el cuerpo causal del jiva, pues de ella proceden todos l,os demás elementos que componen la individualidad, como el mencionado <<sentido del yo>> (ahamkara).
Cuando la ignorancia individual se manifiesta adoptando la forma de mente, vitalidad, cuerpo físico, es cuando la llamamos los cuerpos (sariras) o aspectos tosco (sthula) y sutil (suksma) del individuo. Cuando estos aspectos manifiestos de la individualidad se vuelven latentes, en el estado de sueño profundo (susupti), se experimenta felicidad debido a la ausencia de dualidad. Pero no se trata de liberación, ni tan siquiera del samadhi o absorción en el atman, ya que el sueño profundo del individuo no es más que un estado pasajero y no provoca ninguna transformación personal. En el sueño profundo se experimenta la paz de la ausencia del placer y del dolor característicos del sueño con ensueño y la vigilia. Así, al igual que la ignorancia universal era la envoltura de felicidad (anandamaya kosa) de Dios, la ignorancia individual lo es del alma individual.
Así pues, podemos resumir que la ignorancia es una y múltiple, que a la Consciencia absoluta la llamamos Dios (Isvara) cuando ilumina la ignorancia universal y el alma (jiva) cuando ilumina una ignorancia individual.
Comentario de Pandu:
A mi entender, después de batallar de alguna forma con el texto, la ignorancia es el velo que cae cuando la Consciencia se manifiesta, e impregna a la Consciencia. Y eso tanto a nivel universal, cuando hablamos de Isvara, como a nivel individual, cuando hablamos de las almas, jiva. Es el cuerpo causal en ambos casos, pues va inevitablemente ligada a la manifestación de la Consciencia, a todo aquello que sea en acto.
La Consciencia condicionada por la ignorancia individual se caracteriza por tener un conocimiento limitado, carecer de soberanía, y se la llama <<el muy ignorante>> (prajña) porque ilumina una sola ignorancia.
El alma está esclavizada en samsara, la existencia cíclica y limitada, pero Dios no lo está. Por eso a Dios se le llama Isvara, el Señor, y al alma individual se la llama el prajña, <<el muy ignorante>>.
Cada ignorancia individual tiene tres aspectos: inmanifiesto o latente, manifiesto sutil y manifiesto tosco. Cuando la Consciencia ilumina o es condicionada por la ignorancia individual inmanifiesta, parece hallarse profundamente dormida. Cuando además ilumina la manifestación sutil de la ignorancia individual, parece soñar. Si además ilumina la manifestación tosca de dicha ignorancia, decimos que está despierta.
En esta ignorancia individual, la bondad (sattva) es impura (malina), está mezclada con la actividad (rajas) y con la oscuridad (tamas). El sattva es el constitutivo luminoso, que refleja la luz de la Consciencia, pero ese reflejo no es puro por estar mezclado con rajas y tamas.
A la ignorancia individual, condicionante del alma individual, también se la llama cuerpo causal por ser la causa del sentido del yo; la envoltura de felicidad por estar llena de felicidad y cubrir la Consciencia como una envoltura; el sueño profundo porque todo desaparece en ella, y, por eso mismo, el lugar donde se disuelve la manifestación de los cuerpos tosco y sutil.
La ignorancia individual (vyasti ajñana) es pues el condicionante del alma individual (jiva). Igual que la ignorancia individual es el cuerpo caudal (karana sarira) de Dios, del que procede todo el universo, la ignorancia individual es el cuerpo causal del jiva, pues de ella proceden todos l,os demás elementos que componen la individualidad, como el mencionado <<sentido del yo>> (ahamkara).
Cuando la ignorancia individual se manifiesta adoptando la forma de mente, vitalidad, cuerpo físico, es cuando la llamamos los cuerpos (sariras) o aspectos tosco (sthula) y sutil (suksma) del individuo. Cuando estos aspectos manifiestos de la individualidad se vuelven latentes, en el estado de sueño profundo (susupti), se experimenta felicidad debido a la ausencia de dualidad. Pero no se trata de liberación, ni tan siquiera del samadhi o absorción en el atman, ya que el sueño profundo del individuo no es más que un estado pasajero y no provoca ninguna transformación personal. En el sueño profundo se experimenta la paz de la ausencia del placer y del dolor característicos del sueño con ensueño y la vigilia. Así, al igual que la ignorancia universal era la envoltura de felicidad (anandamaya kosa) de Dios, la ignorancia individual lo es del alma individual.
Así pues, podemos resumir que la ignorancia es una y múltiple, que a la Consciencia absoluta la llamamos Dios (Isvara) cuando ilumina la ignorancia universal y el alma (jiva) cuando ilumina una ignorancia individual.
Comentario de Pandu:
A mi entender, después de batallar de alguna forma con el texto, la ignorancia es el velo que cae cuando la Consciencia se manifiesta, e impregna a la Consciencia. Y eso tanto a nivel universal, cuando hablamos de Isvara, como a nivel individual, cuando hablamos de las almas, jiva. Es el cuerpo causal en ambos casos, pues va inevitablemente ligada a la manifestación de la Consciencia, a todo aquello que sea en acto.
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Un paso más en el recorrido por el Vedantasara
El brahman con atributos (saguna) o Dios (Isvara) es una supuesta realidad compuesta del brahman sin atributos (nirguna) + la ignorancia universal (samasti ajñana). Desde el punto de vista relativo (vyavaharika) Dios es la realidad única y total, el fundamento y substancia de las almas (jivas) y el mundo (jagat). Desde el punto de vista absoluto (paramarthika) la ignorancia no existe y, en consecuencia, tampoco Dios, las almas y el mundo; sólo existe el brahman sin atributos.
La Bhagavad Gita distingue entre lo inmanifiesto (avyakta) inferior, que es la naturaleza material (prakrti), y lo inmanifiesto superior, que es el brahman. Ambos son imperceptibles, pero el primero por su excesiva opacidad u oscuridad (tamas), y el segundo por su excesiva luminosidad.
Un inciso. Comentario de Pandu:
Quiero constatar en este punto la dificultad de navegar con nuestra mente dual por esta realidad adual. Sin embargo, no hay navegación más fructífera ni más poética que ésta. Como dice el texto, la ignorancia no existe y, en consecuencia, tampoco Dios, ni las almas ni el mundo. Sólo brahman. Sólo esa luz, tan deslumbrante e inmanifiesta que no puede ser percibida, definida o nombrada; de la que nada podemos decir, y a la que podemos aspirar mediante algo así como la fe, como una fe anclada en la ignorancia.
...sigue el texto...
Se dice que el agregado, este agregado de ignorancia condicionante del Señor es el cuerpo causal. Es causa de todo, la envoltura de felicidad; cubre la Consciencia como una envoltura; es el sueño profundo, porque en él desaparece todo. Y es, por eso mismo, el lugar donde se disuelven los mundos tosco y sutil.
Según el Vedanta, el alma individual está cubierta por cinco envolturas que componen tres cuerpos en los que el alma puede experimentar tres estados de consciencia. A la ignorancia colectiva se la llama <<la envoltura de la felicidad>> (anandamayakosa), <<el cuerpo causal>> (karana sarira), y el <<sueño profundo>> (susupti) de Dios. El individuo es un microcosmos compuesto de los mismos elementos que componen el macrocosmos. Dios, el ser universal, es el macrocosmos, el individuo total, la suma de todos los microcosmos particulares. Obviamente, aquí Dios está entendido como sarguna brahman.
Dios, la Consciencia condicionada por la ignorancia, está cubierto por cinco envolturas o kosas. De la más sutil a la más tosca son: la envoltura de <<la felicidad>>, la intelectual, la volitiva, la vital y la hecha <<de comida>> o física. La substancia de todas ellas es la ignorancia (es decir son irreales), pero la primera es la ignorancia misma. La ignorancia en sí misma, sin forma determinada, es el primer velo que cubre atman dando lugar a la realidad híbrida que llamamos Dios.Esta envoltura es una realidad sin divisiones; en la pura ignorancia no hay dualidades ni, por tanto, individualidad, deseo, acción o placer/sufrimiento, que son los efectos manifiestos de la ignorancia. Por eso, en la ignorancia inmanifestada (avyakta) e indeterminada se trasluce la Felicidad (ananda), que es otro nombre del atman.
Comentario de Pandu:
transitamos por el mundo dual que transcurre desde la opacidad más absoluta a una traslucidez que permite intuir la refulgencia de lo adual. Es una especia de juego de velos que, al retirarse, nos permiten acceder a estados de consciencia que parecerían capacitarnos para acceder a la salida de este laberinto que es maya. Pero, como ocurre en los laberintos, la proximidad a su pared exterior no es en absoluto garantía de un corto recorrido hasta la salida. Atajos imprevistos e impensables nos pueden conducir a ella desafiando a la razón.
El brahman con atributos (saguna) o Dios (Isvara) es una supuesta realidad compuesta del brahman sin atributos (nirguna) + la ignorancia universal (samasti ajñana). Desde el punto de vista relativo (vyavaharika) Dios es la realidad única y total, el fundamento y substancia de las almas (jivas) y el mundo (jagat). Desde el punto de vista absoluto (paramarthika) la ignorancia no existe y, en consecuencia, tampoco Dios, las almas y el mundo; sólo existe el brahman sin atributos.
La Bhagavad Gita distingue entre lo inmanifiesto (avyakta) inferior, que es la naturaleza material (prakrti), y lo inmanifiesto superior, que es el brahman. Ambos son imperceptibles, pero el primero por su excesiva opacidad u oscuridad (tamas), y el segundo por su excesiva luminosidad.
Un inciso. Comentario de Pandu:
Quiero constatar en este punto la dificultad de navegar con nuestra mente dual por esta realidad adual. Sin embargo, no hay navegación más fructífera ni más poética que ésta. Como dice el texto, la ignorancia no existe y, en consecuencia, tampoco Dios, ni las almas ni el mundo. Sólo brahman. Sólo esa luz, tan deslumbrante e inmanifiesta que no puede ser percibida, definida o nombrada; de la que nada podemos decir, y a la que podemos aspirar mediante algo así como la fe, como una fe anclada en la ignorancia.
...sigue el texto...
Se dice que el agregado, este agregado de ignorancia condicionante del Señor es el cuerpo causal. Es causa de todo, la envoltura de felicidad; cubre la Consciencia como una envoltura; es el sueño profundo, porque en él desaparece todo. Y es, por eso mismo, el lugar donde se disuelven los mundos tosco y sutil.
Según el Vedanta, el alma individual está cubierta por cinco envolturas que componen tres cuerpos en los que el alma puede experimentar tres estados de consciencia. A la ignorancia colectiva se la llama <<la envoltura de la felicidad>> (anandamayakosa), <<el cuerpo causal>> (karana sarira), y el <<sueño profundo>> (susupti) de Dios. El individuo es un microcosmos compuesto de los mismos elementos que componen el macrocosmos. Dios, el ser universal, es el macrocosmos, el individuo total, la suma de todos los microcosmos particulares. Obviamente, aquí Dios está entendido como sarguna brahman.
Dios, la Consciencia condicionada por la ignorancia, está cubierto por cinco envolturas o kosas. De la más sutil a la más tosca son: la envoltura de <<la felicidad>>, la intelectual, la volitiva, la vital y la hecha <<de comida>> o física. La substancia de todas ellas es la ignorancia (es decir son irreales), pero la primera es la ignorancia misma. La ignorancia en sí misma, sin forma determinada, es el primer velo que cubre atman dando lugar a la realidad híbrida que llamamos Dios.Esta envoltura es una realidad sin divisiones; en la pura ignorancia no hay dualidades ni, por tanto, individualidad, deseo, acción o placer/sufrimiento, que son los efectos manifiestos de la ignorancia. Por eso, en la ignorancia inmanifestada (avyakta) e indeterminada se trasluce la Felicidad (ananda), que es otro nombre del atman.
Comentario de Pandu:
transitamos por el mundo dual que transcurre desde la opacidad más absoluta a una traslucidez que permite intuir la refulgencia de lo adual. Es una especia de juego de velos que, al retirarse, nos permiten acceder a estados de consciencia que parecerían capacitarnos para acceder a la salida de este laberinto que es maya. Pero, como ocurre en los laberintos, la proximidad a su pared exterior no es en absoluto garantía de un corto recorrido hasta la salida. Atajos imprevistos e impensables nos pueden conducir a ella desafiando a la razón.
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