Nadie es un extraño, el mundo y tu sois uno.

Insphirados nace bajo el amparo y la bendición de Pujya Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, de cuya luz, entrega y sabiduría bebe este blog. Esta plataforma tiene como humilde pretensión ser un lugar de encuentro, de reflexión y de andadura para todos aquellos que bajo la inspiración de Swamiji han decidido ir en busca de la Verdad. Cada cual al ritmo de sus posibilidades, con mayor o menor acierto, con mayor o menor constancia. Todos son bienvenidos.

domingo, 3 de mayo de 2026

Un paso más en el recorrido por el Vedantasara

El brahman con atributos (saguna) o Dios (Isvara) es una supuesta realidad compuesta del brahman sin atributos (nirguna) + la ignorancia universal (samasti ajñana). Desde el punto de vista relativo (vyavaharika) Dios es la realidad única y total, el fundamento y substancia de las almas (jivas) y el mundo (jagat). Desde el punto de vista absoluto (paramarthika) la ignorancia no existe y, en consecuencia, tampoco Dios, las almas y el mundo; sólo existe el brahman sin atributos.
La Bhagavad Gita distingue entre lo inmanifiesto (avyakta) inferior, que es la naturaleza material (prakrti), y lo inmanifiesto superior, que es el brahman. Ambos son imperceptibles, pero el primero por su excesiva opacidad u oscuridad (tamas), y el segundo por su excesiva luminosidad.

Un inciso. Comentario de Pandu:
Quiero constatar en este punto la dificultad de navegar con nuestra mente dual por esta realidad adual. Sin embargo, no hay navegación más fructífera ni más poética que ésta. Como dice el texto, la ignorancia no existe y, en consecuencia, tampoco Dios, ni las almas ni el mundo. Sólo brahman. Sólo esa luz, tan deslumbrante e inmanifiesta que no puede ser percibida, definida o nombrada; de la que nada podemos decir, y a la que podemos aspirar mediante algo así como la fe, como una fe anclada en la ignorancia.

...sigue el texto...

Se dice que el agregado, este agregado de ignorancia condicionante del Señor es el cuerpo causal. Es causa de todo, la envoltura de felicidad; cubre la Consciencia como una envoltura; es el sueño profundo, porque en él desaparece todo. Y es, por eso mismo, el lugar donde se disuelven los mundos tosco y sutil.
Según el Vedanta, el alma individual está cubierta por cinco envolturas que componen tres cuerpos en los que el alma puede experimentar tres estados de consciencia. A la ignorancia colectiva se la llama <<la envoltura de la felicidad>> (anandamayakosa), <<el cuerpo causal>> (karana sarira), y el <<sueño profundo>> (susupti) de Dios. El individuo es un microcosmos compuesto de los mismos elementos que componen el macrocosmos. Dios, el ser universal, es el macrocosmos, el individuo total, la suma de todos los microcosmos particulares. Obviamente, aquí Dios está entendido como sarguna brahman.
Dios, la Consciencia condicionada por la ignorancia, está cubierto por cinco envolturas o kosas. De la más sutil a la más tosca son: la envoltura de <<la felicidad>>, la intelectual, la volitiva, la vital y la hecha <<de comida>> o física. La substancia de todas ellas es la ignorancia (es decir son irreales), pero la primera es la ignorancia misma. La ignorancia en sí misma, sin forma determinada, es el primer velo que cubre atman dando lugar a la realidad híbrida que llamamos Dios.Esta envoltura es una realidad sin divisiones; en la pura ignorancia no hay dualidades ni, por tanto, individualidad, deseo, acción o placer/sufrimiento, que son los efectos manifiestos de la ignorancia. Por eso, en la ignorancia inmanifestada (avyakta) e indeterminada se trasluce la Felicidad (ananda), que es otro nombre del atman.

Comentario de Pandu:
transitamos por el mundo dual que transcurre desde la opacidad más absoluta a una traslucidez que permite intuir la refulgencia de lo adual. Es una especia de juego de velos que, al retirarse, nos permiten acceder a estados de consciencia que parecerían capacitarnos para acceder a la salida de este laberinto que es maya. Pero, como ocurre en los laberintos, la proximidad a su pared exterior no es en absoluto garantía de un corto recorrido hasta la salida. Atajos imprevistos e impensables nos pueden conducir a ella desafiando a la razón.
Una reflexión de Pandu a medio camino.
Después de unas cuantas entradas en torno al Vedantasara, hoy me encuentro en Istambul, en un viaje de trabajo, sin acceso al texto del Vedantasara que voy intentando, resumir, compartir y comentar.
Decido aprovechar un rato de asueto para dejar un comentario más personal, menos sujeto al texto, de este recorrido por el que transito.
Muchas cuestiones son oscuras aún para mí, destilan enigma. Pero algunas cuestiones aparecen algo más nítidas.
El conocimiento y el razonamiento lógico poco tienen que ver. La sabiduría, ni que sea en pequeñas dosis, nos llega a través de una vía intuitiva. Pero sí hay aspectos en los que uno puede trabajar con el propósito de estar más abierto y mejor predispuesto si es que ese conocimiento intuitivo se presenta y se hace accesible.
Porque en cualquier caso no hay nada que ir a buscar fuera de uno mismo, no hay lugar al que llegar. Todo Es y todo preexiste. Sólo se trata de desvelar la Realidad que nos escondemos. Nada más y nada menos; eso puede llevar muchas vidas o suceder en este mismo instante.
Brahman es el Ser, innombrable e indefinible positivamente. Todo lo abarca. Lo que es, lo que no es, lo más sublime, lo más miserable. Todo está contenido en Brahman.
Nosotros vivimos una realidad dual que segmenta y divide, que reduce nuestra realidad a lo sensorial. Nuestra meta, si es que puede hablarse de meta u objetivo, es trascender esa dualidad y participar de la unicidad o la adualidad.
Para ello, a mi entender, existen dos vías. Una es la Realización súbita, un entrar en la Unicidad sin pasos intermedios, ya que no es necesario ser un sabio en el mundo dual para participar del Ser. La otra es un trabajo, constante y determinado a través de acciones y renuncias, de ejercicios y estados de ánimo, que desbrocen la enorme opacidad y ruido que nos aleja de nuestro ser más profundo y que nos impide Ver. Se trata al fin de frenar y redirigir nuestras inercias a través de los caminos del yoga para establecer un rumbo que nos acerque a una forma de estar más transparente, menos opaca a señales y mensajes relevantes en este descubrir.
Para mí este es el objeto de este pequeño trabajo de reseguir y digerir en lo posible, el Vedantasara. La ausencia de meta u objetivo, como los entenderíamos en el mundo sensorial, no me resta convencimiento y determinación. Estoy donde quiero estar, donde creo que debo estar, gracias a Swamiji quie cuenta por siempre con mi gratitud y mi devoción.
Otro pasito en la exploración del Vedantasara

Qué es el akasa, este primer producto de la evolución cósmica del que procede el universo?
Es una realidad material, extremadamente sutil, omnipresente, de la que está hecho todo cuanto existe en el universo. Según el Vedanta, akasa es espacio y éter a la vez. De hecho esta es una concepción mucho más próxima a la física post relativista que a la newtoniana, a un espacio-tiempo que interactua con la materia. Los elementos sutiles deben ser tomados, no como realidades físicas sino como realidades fenomenológicas, como contenidos de la experiencia intersubjetiva.
Aunque los elementos sutiles sean imperceptibles, sabemos que son inconscientes porque el universo que procede de ellos está teñido por la ignorancia, y es predominantemente inconsciente. Del universo perceptible deducimos la cualidad que predomina en su causa material, los elementos sutiles, y de estos deducimos el constitutivo (guna) predominante en su causa última, la ignorancia, y en este caso tamas, la oscuridad.
En el dominio de la ignorancia, ajñana, están presentes los tres constitutivos (tamas, rajas y sattva). Cuando los tres se encuentran en equilibrio, no hay creación. Pero cuando tamas se activa, permaneciendo rajas y sattva latentes, es cuando se produce akasa, el éter y, a partir de él, toda la creación. Entonces, en la ignorancia colectiva considerada como condicionante (upadhi) de Dios, está más activo sattva, pero en la ignorancia considerada como causa material del universo está más activo tamas.
La ignorancia es una única substancia y sus constitutivos están siempre presentes, más o menos activados. No es que la ignorancia, por esencia, sea más sáttvica o más tamásica, sino que en sus diferentes funciones o desde diferentes ángulos aparece más como hecha de bondad o hecha de oscuridad.
En resumen, la ignorancia como <<cuerpo>> de Dios se muestra más sáttvica; como causa material del universo se muestra más tamásica; pero en sí misma no es ni una cosa ni otra, sino trigunatmaka, <<hecha de los tres constitutivos>>, tamas, rajas y sattva.

Comentario de Pandu:
A riesgo de equivocarme mucho, yo pienso que la exploración de los conceptos vedánticos merece hacerse, tal como la física cuántica, desde la experiencia intersubjetiva. Resulta entonces que sí podemos ver la realidad del universo que conocemos como esa parte de la realidad teñida de ignorancia y oscuridad. Es el reino de lo no permanente, sujeto por tanto al error y la confusión, pero contiene a su vez un enorme potencial de luz y bondad. Y así, según desde donde experimentamos esa realidad, se torna más clara o más oscura, más o menos sujeta al deseo y el movimiento, más quieta y envuelta en un silencio de belleza o más inundada por el ruido y la confusión.
Como siempre, la clave está en nosotros mismos como sujeto y objeto de la experiencia.
Algunas frases destacables.


- El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

- Todo lugar es aquí, todo momento es ahora.

- No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.

- Para entender todo, es necesario olvidarlo todo.

(Foto, Marcos Soria)
                         La belleza de los maestros en meditación, arrobados por el silencio.
                     Esta es una entrada que iré repitiendo, pues es la fuente de insphiración.
Un paso más en el Vedantasara

Las cinco envolturas descritas en la entrada anterior, que parecen cubrir el atman, se agrupan en tres cuerpos (sariras): el causal, el sutil y el tosco. Microcósmicamente, cada alma individual está vinculada a estos tres cuerpos. Macrocósmicamente, Dios, el alma universal, también está encarnada en estos tres niveles de la existencia material. El cuerpo causal es lo mismo que la envoltura de la felicidad. El cuerpo sutil comprende las envolturas intelectiva, de manas (mente inferior) y vital. El cuerpo tosco es la envoltura hecha de alimento.
El alma de Dios es la Consciencia pura; su <<cuerpo>> son estos tres niveles de la existencia relativa de los que estamos hablando: la ignorancia, el mundo sutil y el mundo tosco o perceptible.
Igual que el individuo finito tiene tres estados ordinarios de consciencia - la vigilia, el sueño y el sueño profundo-, Isvara, el Señor del universo, también los tiene. Cuando está despierto están activos los tres cuerpos con sus cinco envolturas; cuando está soñando, su cuerpo tosco está ausente y sólo permanecen activos el cuerpo sutil (la mente) y el cuerpo causal. Cuando está dormido, sin soñar, los cuerpos tosco y sutil están inactivos y sólo queda el cuerpo causal, la envoltura de felicidad que es la ignorancia universal.
En la <<noche cósmica>> en la que Dios está dormido, el universo se encuentra latente en la ignorancia indeterminada, que es el cuerpo causal de la divinidad; cuando el universo se manifiesta, la ignorancia universal o ilusión cósmica (maya) se despliega en múltiples formas dando lugar a los mundos sutil y tosco, los otros dos cuerpos de Dios; cuando el universo con todos sus niveles se disuelve al final del ciclo cósmico, toda la diversidad de la apariencia vuelve a su causa, la ignorancia, el <<sueño profundo>> del Señor. El universo procede de Dios, existe en él y en él se disuelve.

sábado, 2 de mayo de 2026



Las tres formas de meditación según Sri Chandra Swamiji Udasin


Swamiji classifies the different methods of meditation which are practiced in different spiritual and religious traditions into three basic categories: The negative method, the positive method, and the witnessing method. The negative method involves rejecting all thoughts and emotions which arise in the mind during meditation. The positive method involves using a support, such as any one single name/mantra, form, or idea connected with the Divine/God to concentrate the mind upon, in order to make it one-pointed and silent. The witnessing method involves simply observing the mind and whatsoever thoughts, images or emotions that may arise in it, as a detached witness without getting involved.